Productos gráficos para desarrollar tu marca

Folletos

Juan P. ha quedado con un posible cliente para entregarle una propuesta. Se presenta con su tarjeta de visita – gruesa, en color, con una cartulina texturada y un gofrado que le da un aspecto impresionante. Saluda al cliente y entran en la sala de reuniones. Allí Juan saca una carpeta de su cartera (muy en la línea de la tarjeta) y la entrega al cliente. Dentro hay unos cuantos papeles membretados, con la propuesta pulcramente impresa. El cliente se queda con la propuesta para estudiarla con calma.

Al cabo de una rato llega Antonio C., también ha quedado para presentar su propuesta. Su estilo es muy diferente: informal, sin complicaciones, no se preocupa por detalles que no son importantes. Entrega un papel con su presupuesto, impreso a partir de un email.

Ambas propuestas son equiparables, en términos técnicos y económicos, plazos, etc. Ambos representantes parecen saber de lo que hablan, parecen de fiar. El cliente no tiene razones objetivas para descartar ninguno.

¿Con cuál se va a quedar?

Probablemente con la de Juan. Y no porque sea más bonita o haya entregado más cosas, sino por lo que comunica su propuesta: trabajo bien hecho, atención por los detalles, da importancia a este trato.

En comparación, la propuesta de Antonio sugiere improvisación, poca atención, poco interés.

Casi nadie compra o dejar de comprar porque un folleto sea más o menos bonito. Pero sí compra o deja de comprar por esa impresión de que va a recibir un trabajo bien hecho.

Cuando has terminado el diseño de tu nuevo logotipo, a continuación tienes que pensar en cómo lo vas a usar – no basta con ponerlo en la web y en el pie de tus emails. Tiene que estar en todos los materiales que vayas a utilizar en tu trabajo, especialmente si hay una parte comercial.

Como regla general, te recomiendo que sigas estas directrices.

  1. Usa sólo lo que realmente necesites. Seguramente no te hacen falta tarjetones de invitación, papel de presidencia ni archivadores personalizados.
  2. Lo que sí vayas a utilizar, que sea bueno.
  3. No hace falta que te gastes mucho dinero – se puede conseguir mucho con precios razonables. Pero no regatees con la imagen de tu empresa, puede tener un impacto directo (negativo) sobre tus ventas.

Si vas a vender en persona (como comercial), lo mínimo que vas a necesitar es esto.

  1. Tarjetas de visita. Fundamentales, es donde debes poner la máxima calidad. No entregues tarjetas impresas en casa o en cartulina fina, deben transmitir una imagen de solidez.
  2. Papel membretado. Puede estar impreso, o puede salir con la plantilla que uses para redactar el documento. Pero debe estar bien diseñado.
  3. Carpetas con solapa. Cuando vayas a entregar en mano tu oferta, debe haber algo que dé solidez y haga que la puedan coger y manipular. Y ese algo (la carpeta) debe llevar tu imagen.
  4. Folletos impresos. Cuando te vayas, lo que mostrarán a socios y colaboradores es el folleto que hayas dejado. No basta con la propuesta impresa, tienen que ver lo que ofreces, y debe estar bien vestido.

Luego queda toda la parte online – web, redes sociales, correo electrónico… Lo veremos otro día. Lo que importa hoy es que quedes con una idea muy clara: aunque el 90% de interacciones con tus clientes sean online, el 10% restante puede hacer que te compren o no. Asegúrate de dar una buena impresión – como Juan, que está celebrando su mejor venta en lo que lleva de año.

Que pases un feliz día,

Xavier

Xavier Paz

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